La disciplina de verificación: la esencia del periodismo

22 12 2009

¿Cómo superar los límites de la experiencia personal y ofrecer un relato que los lectores consideren fiable? Bill Kovach y Tom Rosenstiel proponen unas cuantas soluciones en “Los elementos del Periodismo”.

No existe ningún código que establezca una disciplina de verificación de la información en la actividad periodística. Por ello, cada periodista realiza su labor confiando en algún método personal que le permite obtener información y verificarla, como por ejemplo averiguar toda la información posible sobre las fuentes o consultar a todas las partes implicadas en un hecho noticioso. Pero estos métodos personales pueden llegar a ser peligrosos y están sujetos a riesgos. Porque los periodistas también son humanos, tienen su punto de vista y sesgos, y ello les lleva a cometer errores que en algunos casos pueden llegar a ser graves. Muchas veces los periodistas no llegan a ver las cosas tal y como suceden, sino como desearían que sucediesen; pueden seleccionar fuentes que expresen su propio punto de vista, lo que convierte al periodismo en una actividad arbitraria y carente de credibilidad.

Es más, en la actualidad la cultura de la información dificulta la tarea de verificación. Internet y Nexis permiten a los profesionales de la información a acceder fácilmente a noticias y declaraciones sin la necesidad de que tengan que llevar a cabo su propia investigación. Como se dice en el libro, “los periodistas pasan más tiempo buscando algo que añadir a las noticias ya existentes que intentando descubrir y verificar de manera independiente los hechos”.

Los autores del libro, junto a Roy Peter Clark, miembro del Poynter Institute de St. Petersburg (Florida), proponen un conjunto de ideas para que los periodistas intenten evitar los riesgos que separan los hechos de la ficción:

 1. Nunca añadir nada que no esté

2. Nunca engañar al lector ni inducirle a interpretaciones erróneas. Sólo se justifica el engaño si la información es lo suficientemente importante o vital para el interés público (por ejemplo, recurrir al reporterismo encubierto). Sólo de esta manera los ciudadanos podrán decidir por sí mismos si la falta de sinceridad del periodista está justificada o no.

 3. Ser transparente; hacer partícipe a los lectores de los métodos empleados, porque eso indica respeto del periodista por su público

4. Humildad.

En el libro también se proponen técnicas de verificación, como por ejemplo la edición escéptica que realiza el diario “Oregonian”, que consiste en analizar una información frase por frase. También se proponen como técnicas realizar tests de veracidad, desconfiar de fuentes que aparentemente tienen credibilidad y describir detalladamente las fuentes anónimas, para que el público pueda juzgar si se trata de una fuente creíble o no. Otra solución es, como realizan medios de comunicación tales como “New Yorker“, tener un sólido departamento de verificación que se rija por una serie de normas.

La verificación es la esencia del periodismo, la disciplina que le diferencia del entretenimiento, la propaganda o las obras de ficción o arte. Únicamente el periodismo se centra en el relato fidedigno de los hechos. Imparcialidad y equidad son dos principios idóneos para actuar como técnicas o mecanismos de verificación para los periodistas. Porque, como dijo Walter Lippmann en 1920, “No puede haber libertad en una comunidad que carece de la información necesaria para detectar la mentira”.


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